Los niños con TDAH necesitan normas constantes que puedan entender y seguir
fácilmente. Por ello debemos adaptarnos a sus posibilidades a la hora de
elaborar dichas normas y a la hora de ponerlas en práctica.
¿Cómo afrontar
este paso?
Las normas deben ser claras y explícitas, además de consistentes. Debemos
usar un lenguaje comprensible para el niño/a que no sea ni enrevesado ni
extenso, por tanto debemos ser también concisos.
Partiendo de la base de que no podemos trabajar con demasiadas normas,
tendremos que hacer una lista de prioridades. Elegir que normas son más
importantes para trabajar primero con ellas. Cuando cumpla las normas tendrá
consecuencias positivas y cuando no las cumpla tendrá consecuencias negativas.
Aquí también es importante que pactemos de antemano que consecuencias habrá y
ser consistentes con dichas consecuencias. En este punto no olvidar premiar más y castigar menos, reforzar las conductas
de manera inmediata.
Cuando intentamos implantar una serie de normas viene bien ir recordándolas
todos los días, podemos hacer que las lean cada día a una hora determinada o
leérselas nosotros. No olvidemos que
las imágenes les ayudarán a internalizar mejor las normas, rutinas, espacios de
almacenamiento, etc.
Cuando hablamos de que podemos trabajar algunas cosas al mismo tiempo que
las normas nos referimos a lo siguiente:
- Ya tenemos nuestro cuadro de normas y estamos
trabajando con él, ayudándonos de consecuencias positivas y negativas. Pero hay
ciertas rutinas que hay que seguir, horarios o algún comportamiento que
queremos cambiar pero que no hemos podido incluir en las normas.
- Por ejemplo: el niño interrumpe constantemente las
conversaciones. Podemos utilizar, sistemáticamente, la extinción en este caso.
Cada vez que interrumpa seguiremos nuestra conversación sin hacerle
absolutamente ningún caso. Tenemos nuestras normas que estamos reforzando, pero
simultáneamente trabajamos este comportamiento. Aquí la consecuencia es que
cada vez que interrumpe no es atendido, como solía suceder; y podemos
combinarlo con esas normas que necesitamos implantar.
- Por otro lado están las rutinas y horarios.
Realmente no es necesario incluir estas cosas en las normas ya que resultaría
complicado, pues una rutina se compone de varios pasos. Se trata de dividir
cada momento del día en los diferentes pasos a seguir con su tiempo. Para
trabajar este aspecto lo más práctico es realizar carteles donde se enumeren
ordenadamente los diferentes pasos a seguir, especificar cuánto tiempo tenemos
para cada paso y para la rutina en total. No olvidemos acompañarlo con
imágenes. Aquí también debemos ser concisos y no intentar
demasiados pasos o demasiadas rutinas al mismo tiempo. Recordar cada
paso, supervisarlo e incluso ayudarle con marcadores de tiempo como relojes o
temporizadores, con la repetición diaria irá asimilando la rutina y
podremos pasar a la siguiente.
técnica.
· Igual que con cualquier niño, los padres con niños
con TDAH necesitan establecer un sistema de disciplina eficaz.
Cada día nos enfrentamos a diferentes situaciones que nos pueden suponer
problemas o encontronazos. Ya no estamos hablando de las normas sino
comportamientos fuera de esa rutina. ¿Qué hacemos antes esas rabietas, malas
contestaciones o gritos, desobediencia, cuando se escapan de nuestro lado…?
Para todo esto es para lo que nos va a servir ese sistema de disciplina eficaz,
tanto si los comportamientos en si están dentro de las normas como si no. Se
trata de recompensar las conductas adecuadas de manera inmediata y responder al
mal comportamiento con técnicas como la extinción, el tiempo fuera o la pérdida
de privilegios o coste de respuesta. Los sistemas de puntos, programas de
incentivos o economía de fichas pueden ser útiles en algunos casos.
· Los horarios son importantes para ayudarle a
organizarse. Los niños con TDAH tiene dificultades a la hora de organizar su
vida diaria y sus tareas, además tiene también dificultades a la hora de manejar
el tiempo. Por ello debemos ayudarle con horarios fijos además de con las
rutinas diarias, especificándolas de manera escrita y visible, sin olvidarnos
de ser claros, concisos y sistemáticos.
En el horario debemos recordar incluir tiempo suficiente para las tareas
con descansos programados y, por supuesto, también tiempo para jugar o
entretenerse.
· La organización es clave para estos niños y debemos
darles puntos de apoyo para que lo consiga. No se trata solo de dirigirles sino
más bien de enseñarles y, sobre todo, facilitarles las cosas. Tener un lugar
para cada cosa y cada cosa en su lugar. ¿Cómo? La mejor manera es organizando su cuarto y espacio de estudio de manera que ésta tarea resulte fácil.
Estanterías para organizar sus cosas y sus libros, cajas donde guardar, un
armario bien organizado. Y todo ello etiquetado con imágenes para que siempre
sepa dónde va cada cosa. Muchos niños con TDAH e incluso otros que no lo tienen se manejan mejor con estantes y cajas o cajones que
con los típicos colgadores, tal vez en nuestro caso sea un aspecto que
debiéramos plantearnos.
Y está
organización vale también para sus materiales de trabajo de la escuela,
organizadores, agendas, calendarios, listas, todo ello le ayudará a organizarse
con sus tareas. En este punto debemos insistir en que apunte sus tareas diarias
en la agenda y de que no olvide sus libros.
· Las tareas son otro punto en el que el niño con
TDAH presenta más dificultades. Las tareas escolares suelen ser aburridas de
manera que les resulta más difícil concentrarse y que les resulten motivantes.
Además el cúmulo de fracasos a los que se ven sometidos en esta área pasa
factura, los niños se frustran, se desmoralizan y terminan rechazando las
tareas, evitándolas y poniéndoles aún menos interés; ante esto la desatención
aparece antes y de manera más pronunciada.
Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a enfrentarse a las tareas de
forma efectiva, logrando el éxito académico.
¿Qué podemos hacer?
§ El lugar donde se realiza la tarea y como lo estructuramos, es esencial. Debe ser silencioso, ordenado y libre de distracciones. Debemos, por tanto,
evitar que esté cerca de ventanas que puedan distraerlo u objetos, pinturas,
etc.
§ Debemos dar instrucciones claras y concisas.
§ Establecer una hora fija para la tarea y unas normas para ella.
§ Implantar una rutina de trabajo durante la tarea diaria, realizando una
lista de tareas para ese día que se realizarán en un orden determinado.
§ Tener todo el material a mano. Esto evitara distracciones porque no tiene
que levantarse cada vez que le falte algo.
§ Debe hacer la tarea él mismo para hacerse responsable de sus obligaciones
al respecto. Esto no quiere decir que no les ayudemos, simplemente que no
podemos hacer las cosas por ellos.
§ Ir, poco a poco, fomentando su autonomía. Al principio puede resultar
difícil porque se distraen con facilidad y no toman consciencia del tiempo.
Para conseguir esto debemos ir distanciándonos del lugar de trabajo poco a poco
y, siempre, mantener cierto control comprobando que realmente está trabajando.
§ Recordad sus límites, el niño con TDAH se distrae con facilidad y esto no
es voluntario, es un síntoma de su trastorno. De manera que si tiene media hora
para cierta tarea y nos ausentamos esa media hora sin mantener control sobre la
actividad, tenemos muchas probabilidades de que no lo haya hecho.
§ Usa cronómetros, temporizadores o relojes con alarma, puede ayudarles a
controlar el tiempo y fomentar más fácilmente esa autonomía que estamos
buscando.
§ Planificar el tiempo según la cantidad de tareas y su tipo, teniendo en
cuenta el tamaño, el plazo de entrega, la dificultad para el niño, el esfuerzo
que implican…
Fuentes:
Doc de: Beatriz Serrano Pérez
Escuela de
padres Atimana-dah
Clevelan Clinic
El niño
hiperactivo-Barkley
UADA Tenerife
Manuales para
padres: Adana, federación de asociaciones, Janseg cilag