El trastorno por
déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual. Se
trata de un trastorno del comportamiento caracterizado por distracción moderada
a grave, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional
y conductas impulsivas.
Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV):
"Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una
atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad
intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar
o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)";
normal por otro lado; no les sucede cuando algo realmente les motiva, como
jugar a la videoconsola o ver la televisión, por ejemplo.
Este manual lo
inscribe en el grupo de los denominados trastornos de inicio en la
infancia, la niñez o la adolescencia y, en particular, en la clase
de trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador.
Se reconocen tres subtipos de TDAH:
- Con predominio de déficit de atención. (Código CIE-10: F98.8)
- Con predominio de conducta impulsiva e
hiperactividad.
(Código CIE-10: F90.0)
- Tipo combinado, donde los dos trastornos anteriores se dan a la
vez. (Código CIE-10: F90.0)
El TDAH no es un trastorno del aprendizaje,
aunque en muchos casos curse simultáneamente con desórdenes de ese tipo. Son en
concreto los síntomas atencionales los que están más relacionados con los
trastornos del aprendizaje. Un bajo rendimiento escolar no es condición
necesaria ni suficiente para establecer el diagnóstico; no obstante, la
importancia de estos trastornos radica en que suelen motivar la consulta y
habilitar un diagnóstico temprano en aquellos casos en que se cumplen los
criterios.
Con respecto a los síntomas de
hiperactividad motora, pueden o no estar presentes, pero en caso de estarlo,
son fácilmente detectados por el entorno del niño y favorecen la exploración
clínica del problema.
Los tratamientos habituales se
basan paradójicamente en estimulantes. En
España el único estimulante aceptado para el tratamiento del TDAH es el
metilfenidato, comercializado con el nombre de Rubifen (efecto inmediato) o
Concerta (liberación prolongada).![]() |
| Actividad metabólica cerebral en personas sin TDAH (izquierda) y con él (derecha): este síndrome conductual se asocia con patrones neurofisiológicos distintivos. |
También está aceptado el tratamiento psicológico de los problemas conductuales asociados. El tratamiento con psicofármacos puede ser coadyuvante del tratamiento psicológico que normalmente busca una reducción de las conductas disruptivas del niño en los diferentes ambientes mediante terapias enmarcadas en corrientes cognitivo-conductuales. Igualmente puede ser aconsejable una intervención psicopedagógica sobre los problemas de aprendizaje que suelen aparecer en gran parte de los sujetos con TDAH. Actualmente se están desarrollando terapias de desarrollo positivo en los niños, que intentan reforzar los aspectos potenciales de los jóvenes mediante deporte y dinámicas de grupo. Diferentes investigadores han desarrollado modelos de refuerzo mediante economía de fichas con grupos de niños con TDAH y se ha establecido que bien conducido da mejores resultados que la terapia individual. De esta forma se pueden explorar aspectos como la autoestima y las habilidades sociales.
La complementariedad entre terapias cognitivo conductuales y el apoyo psicofarmacológico si fuese estrictamente necesario, parecen hoy en día el mejor tratamiento para el TDAH.

Soy madre de un niños con posible TDAH. Tu artículo me ha ayudado a entender más este trastorno.
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