Uno de los problemas más frecuentes que presentan los niños con déficit de atención es acatar las normas. Sin lugar a dudas la socialización implica disciplina: los niños deben “someter” su voluntad para poder desarrollar comportamientos y
actitudes que favorezcan la vida en común.
Pero no sólo es por el interés
“social”: la disciplina bien llevada, que guarde el equilibrio entre firmeza,
afecto y flexibilidad, promueve la capacidad de autorregulación en el niño/a,
de planificar su conducta, tomar
decisiones, de controlar sus deseos y emociones, demorar gratificaciones, etc.
En el documento adjunto os propongo una serie de recetas para ayudaros a establecer en casa unas normas y límites claros.
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